Sabes ese juego o momento de relax y meditación que se ha puesto de moda en playas de todo el mundo?? Quizás tenga más sentido del que imaginas.
El secreto está en poner las piedras con mucha tranquilidad y paciencia.
Cuando pones una sobre otra, lo que tienes que lograr es el equilibrio entre ellas. Así, vas haciendo que crezca la pila de piedras y van quedando creaciones espectaculares.
El tema está cuando se quiere correr más de la cuenta, ahí lo que ocurre es que no piensas, no buscas la posición correcta en la que ubicarla y se tambalea todo.
Tu puedes coger piedras más fáciles de colocar, ya sabes esas planas y alargadas, así es fácil, pero no tiene gracia, lo realmente interesante y divertido está en ir complicándolo con piedras redondas o con formas abstractas, es ahí cuando tienes que pensar de verdad, cuando le tienes que dedicar tiempo y cuando tienes que buscar la forma de no cometer errores.
Es bueno no tirar la toalla y ver que altura y forma le consigues dar, pero si se cae... cosa probable, tienes dos opciones, una dejar de jugar porque te aburre o por el contrario volver a crear otra pila de piedras.
En esta ocasión has aprendido algo de la vez anterior, has visto que quizás debas ubicarlas de otra forma, debas poner las más grandes abajo para hacer buenos cimientos y que aunque hayan piedras pequeñas en medio si consigues un buen equilibrio sea estable y no se caiga. Que las mismas piedras colocadas en otro orden funcionan o que hay alguna que no encaja y te hace perder el equilibrio de las demás.
Nunca subestimes el poder de aprendizaje que te puede ofrecer una pila de piedras, ni lo que te puede llenar el momento en el que estás colocándolas, la sensación que te deja el ver que has conseguido que mantengan el equilibrio y el tiempo que has dedicado a ello.
El secreto está en poner las piedras con mucha tranquilidad y paciencia.
Cuando pones una sobre otra, lo que tienes que lograr es el equilibrio entre ellas. Así, vas haciendo que crezca la pila de piedras y van quedando creaciones espectaculares.
El tema está cuando se quiere correr más de la cuenta, ahí lo que ocurre es que no piensas, no buscas la posición correcta en la que ubicarla y se tambalea todo.
Tu puedes coger piedras más fáciles de colocar, ya sabes esas planas y alargadas, así es fácil, pero no tiene gracia, lo realmente interesante y divertido está en ir complicándolo con piedras redondas o con formas abstractas, es ahí cuando tienes que pensar de verdad, cuando le tienes que dedicar tiempo y cuando tienes que buscar la forma de no cometer errores.
Es bueno no tirar la toalla y ver que altura y forma le consigues dar, pero si se cae... cosa probable, tienes dos opciones, una dejar de jugar porque te aburre o por el contrario volver a crear otra pila de piedras.
En esta ocasión has aprendido algo de la vez anterior, has visto que quizás debas ubicarlas de otra forma, debas poner las más grandes abajo para hacer buenos cimientos y que aunque hayan piedras pequeñas en medio si consigues un buen equilibrio sea estable y no se caiga. Que las mismas piedras colocadas en otro orden funcionan o que hay alguna que no encaja y te hace perder el equilibrio de las demás.
Nunca subestimes el poder de aprendizaje que te puede ofrecer una pila de piedras, ni lo que te puede llenar el momento en el que estás colocándolas, la sensación que te deja el ver que has conseguido que mantengan el equilibrio y el tiempo que has dedicado a ello.

Muy buena reflexión ,creo que no se trata de arriesgar más o menos en el camino de tu vida sino de hacer lo que uno siente en ese momento y aunque se nos caigan o perdamos esas piedras en nuestro camino hay que saber aprender de ello y coger lo positivo que nos deja cada una de ellas y mirar siempre hacia delante sabiendo que alguna vez podremos construir ese camino que deseamos..☺️
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