A veces escuchamos una canción nueva, sentimos el ritmo de la música y es maravilloso, nos embauca, nos tiene como abstraídos. Nos dejamos llevar y bailamos, balanceando nuestro cuerpo, con los ojos cerrados, sintiendo.
Entonces llega algo que nos desconcentra, ¿me estarán mirando? ¿qué imagen daré? ¿qué pueden pensar de mi? ¿haré el ridículo? Se acumulan los pensamientos.
Ya bailamos a destiempo, perdemos el compás y dejamos de ser nosotros. Y te das cuenta que te encanta la canción, pero no puedes disfrutarla igual, no la escuchas bien, no te dejas llevar por lo que te trasmite y vas perdiendo las ganas de seguir moviéndote.
Ahí es cuando vas a casa y la escuchas a solas, sin nadie que te mire, para poder vivirla y sentirla. No es lo mismo... quizás el equipo no es tan potente, quizás te falta compañía... y sabes que si fueses más valiente, harías hasta coreografía para que todos te vieran y para trasmitir lo que te provoca.
Creo que si te gusta esa canción lo más bonito sería escucharla, bailarla y cantarla a voces, sin importarte quien te oiga, que se rían o hablen de ti. Pero hay que asumir una cosa, no siempre es el momento, el lugar o la hora adecuada para escucharla...
¿Quieres que te cuente un secreto? Yo soy de las que me pongo los cascos si no hay que hacer ruido, o de las que pasan el día tarareando con una sonrisa.
Namaste
Entonces llega algo que nos desconcentra, ¿me estarán mirando? ¿qué imagen daré? ¿qué pueden pensar de mi? ¿haré el ridículo? Se acumulan los pensamientos.
Ya bailamos a destiempo, perdemos el compás y dejamos de ser nosotros. Y te das cuenta que te encanta la canción, pero no puedes disfrutarla igual, no la escuchas bien, no te dejas llevar por lo que te trasmite y vas perdiendo las ganas de seguir moviéndote.
Ahí es cuando vas a casa y la escuchas a solas, sin nadie que te mire, para poder vivirla y sentirla. No es lo mismo... quizás el equipo no es tan potente, quizás te falta compañía... y sabes que si fueses más valiente, harías hasta coreografía para que todos te vieran y para trasmitir lo que te provoca.
Creo que si te gusta esa canción lo más bonito sería escucharla, bailarla y cantarla a voces, sin importarte quien te oiga, que se rían o hablen de ti. Pero hay que asumir una cosa, no siempre es el momento, el lugar o la hora adecuada para escucharla...
¿Quieres que te cuente un secreto? Yo soy de las que me pongo los cascos si no hay que hacer ruido, o de las que pasan el día tarareando con una sonrisa.
Namaste

Namaste Jaquie
ResponderEliminarSiempre es buen momento para expresar las cosas que te hacen feliz.. ��������
ResponderEliminarEn cambio otros entramos en un bucle oyendo canciones antiguas como queriendo seguir viviendo en aquel pasado y eso es peor, quieres avanzar y es como la fuerza de la gravedad que te atrae..
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